
Las transferencias sociales destinadas a hogares vulnerables continúan sin alcanzar para cubrir los requerimientos básicos de alimentación. De acuerdo con un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar apenas logran cubrir entre el 39% y el 62% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), según el tipo de hogar.
Los datos más recientes, correspondientes a febrero de 2026, muestran que una familia tipo necesitó $644.088 para cubrir únicamente sus necesidades alimentarias, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), que incluye otros gastos esenciales, se ubicó en $1.397.672. Aquellos hogares que no alcanzan a cubrir la CBA son considerados indigentes, mientras que quienes no llegan a la CBT son clasificados como pobres.
El nivel de cobertura varía según la composición familiar. En los hogares tipo C —dos adultos y tres niños— las prestaciones cubrieron el 61,7% de la canasta alimentaria. En los hogares tipo B —dos adultos y dos niños— el alcance fue del 44,8%, mientras que en los hogares tipo A —dos adultos y dos adolescentes— descendió al 39,1%, reflejando el escenario más crítico.

Cuando se analiza la capacidad de estas ayudas para cubrir el conjunto de gastos esenciales, la situación se agrava. En relación con la CBT, la cobertura cae al 28% en hogares tipo C, al 21% en los tipo B y al 18% en los tipo A.
El informe también evidencia un deterioro respecto de períodos anteriores. En noviembre de 2024, estas mismas transferencias lograban cubrir porcentajes más elevados de la canasta alimentaria y total. Sin embargo, el incremento sostenido de los precios de los alimentos, que en los últimos meses avanzó por encima de la inflación general, redujo el poder de compra de la asistencia.
A lo largo de la serie 2016–2026, el estudio señala que nunca se alcanzó a cubrir el 100% de la canasta básica. Los niveles más altos se registraron en 2020, en el marco de las políticas excepcionales aplicadas durante la pandemia, aunque incluso entonces los ingresos no lograron cerrar la brecha. Posteriormente, los indicadores retomaron una tendencia descendente, con un deterioro marcado en 2024, cuando la cobertura llegó a valores mínimos.
En ese contexto, el informe advierte que “hubo momentos en los que la ayuda estatal cubría apenas una décima parte de los alimentos básicos”, reflejando la magnitud del desfasaje entre ingresos y costo de vida.
Factores de medición
Otro de los puntos destacados es la diferencia entre las mediciones oficiales y las estimaciones basadas en patrones de consumo más recientes. Mientras la canasta calculada por el INDEC se basa en datos de 2004/2005, una actualización con información de 2017/2018 sugiere que el costo real sería entre un 42% y un 55% mayor. Bajo este criterio, la cobertura efectiva de la AUH y la Tarjeta Alimentar se reduciría aún más.
Con esta metodología alternativa, en febrero de 2026 la cobertura caería al 12% en hogares tipo A, al 13% en tipo B y al 18% en tipo C, ampliando la distancia entre la asistencia estatal y las necesidades básicas de los hogares.